L'autora
Karin Fossum,
nacida en 1954 en Sandefjord, Noruega, es una de las autoras más
consolidadas de la nueva narrativa policíaca escandinava. Su estilo se
centra en la introspección y las motivaciones psicológicas de los
personajes que protagonizan las historias criminales. Tras su debut con El ojo de Eva,
Karin Fossum ha merecido lo más granado de los premios literarios
escandinavos: los premios Riverton y La Llave de Cristal a la mejor
novela policíaca por No mires atrás, y el premio de los libreros noruegos por ¿Quién teme al lobo?
La novel·la (per Laky)
Argumento
En un pequeño pueblo noruego se van a encadenar una serie de acontecimientos, no delictivos en sí; realmente podrían calificarse tan solo como bromas macabras, pero que van a crear mucha inqiietud en la sociedad: Un bebé aparece cubierto de sangre, pero sin ningún rasguño; Una anciana descubre su propia esquela en el periódico; un matrimonio recibe la visita de un coche fúnebre que va a buscar el cadáver del marido…
El inspector de policía Konrad Sejer recibe en su casa una extraña nota: «¡El infierno empieza ahora!». ¿Qué es todo esto? ¿Bromas pesadas o el presagio de un crimen?
Impresiones
Después de tantas novelas negras, ya es extraño que alguna me sorprenda. Pero ésta lo ha hecho. Y es que tiene un punto de vista bastante original ya que conocemos al culpable desde el principio. Su nombre, dónde vive, quién es su familia y qué es lo que hace y por qué lo hace. Así, cada una de las “bromas” se cuenta desde dos puntos de vista: primero se relata lo que pasa y luego, en el capítulo siguiente, vemos cómo lo ha vivido Johny, el malo.
Podría parecer que este saber desde el principio quién es el malo de la película resta intriga a la novela, y si en una novela negra nos quedamos sin intriga ¿qué nos queda? Pero no, porque la intriga en “Presagios” viene de la mano de la extensión que van a tener estas bromas: ¿se van a quedar ahí o van a convertirse en algo verdaderamente criminal? Y es que Johnny es una bomba de relojería; odia a su madre y desea verla muerta, ¿se atreverá a matarla él? ¿o a hacer daño a alguien, dado que carece de cualquier tipo de empatía?
A mí me parece un enfoque muy original que hace esta novela negra diferente de cualquier otra de este tipo que yo haya leído.
Por otro lado, no es una novela sangrienta, con crímenes horrendos y criminales psicópatas, como también suelen serlo muchas de las novelas negras. Lo que os he relatado son una especie de bromas pesadas, que causan sufrimiento sí, pero que no pueden considerarse del todo ilegales. Imaginaos por un instante: tenéis un bebé en su cochecito y, cuando vais a mirarlo, está totalmente cubierto de sangre? Luego resulta que no es suya, que está bien, que no le ha pasado nada pero esos instantes…, es como para que se os paralice el corazón. Causar a alguien un dolor inmenso es facilísimo, tan fácil como llamarle por teléfono, decir que es el doctor X y que vaya urgentemente al hospital porque su hija ha sufrido un grave accidente con la moto.
La cuestión es que estas “bromas” hacen mucho daño al que la sufre y causan en la sociedad en su conjunto la sensación de que están expuestos, indefensos, que cualquiera puede, en un minuto y con el mínimo esfuerzo, causarles un daño irreparable. Nos hace pensar en lo desprotegidos que estamos.
Finalmente, ya he comentado que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las novelas negras, el malo no es un malo malísimo. No causa rechazo ni el lector lo odia sino que, más bien, siente pena por él, por lo que ha sido su vida, que le ha llevado a hacer lo que hace…
Respecto a los personajes, es casi más protagonista el malo que el inspector de policía (que protagoniza todas las novelas de la serie). La personalidad del policía no queda totalmente dibujada, pero hay que tener en cuenta que antes que ésta hay otras 9 novelas del inspector Sejer así que se supone que ya es conocido por el lector. Al yo empezar por la última y ser ésta, en este caso, co-protagonizada por el bueno y el malo, no he llegado a “conocer” al personaje, así que será cuestión de leer más novelas de la serie.
El estilo narrativo es sencillo y directo. La novela se lee rápidamente, se devora y deja un buen sabor de boca.
Para concluir, tengo que hacer una mención al final, que no me esperaba. Es un final cerrado, en el sentido de que todo queda resuelto pero no totalmente explicado. No me extiendo más para no revelar nada esencial, pero creo que la autora, si bien no lo ata, sí sugiere lo que verdaderamente pasó.
Conclusión final
La novela me ha gustado sobre todo por el enfoque diferente que tiene. Me ha entretenido mucho y la he leído en un suspiro. No es la mejor novela negra que he leído (prefiero autores como Arnaldur Indridasson o Jo Nesbo por ejemplo) pero sí me ha parecido una buena lectura. Así que la recomiendo.
En un pequeño pueblo noruego se van a encadenar una serie de acontecimientos, no delictivos en sí; realmente podrían calificarse tan solo como bromas macabras, pero que van a crear mucha inqiietud en la sociedad: Un bebé aparece cubierto de sangre, pero sin ningún rasguño; Una anciana descubre su propia esquela en el periódico; un matrimonio recibe la visita de un coche fúnebre que va a buscar el cadáver del marido…
El inspector de policía Konrad Sejer recibe en su casa una extraña nota: «¡El infierno empieza ahora!». ¿Qué es todo esto? ¿Bromas pesadas o el presagio de un crimen?
Impresiones
Después de tantas novelas negras, ya es extraño que alguna me sorprenda. Pero ésta lo ha hecho. Y es que tiene un punto de vista bastante original ya que conocemos al culpable desde el principio. Su nombre, dónde vive, quién es su familia y qué es lo que hace y por qué lo hace. Así, cada una de las “bromas” se cuenta desde dos puntos de vista: primero se relata lo que pasa y luego, en el capítulo siguiente, vemos cómo lo ha vivido Johny, el malo.
Podría parecer que este saber desde el principio quién es el malo de la película resta intriga a la novela, y si en una novela negra nos quedamos sin intriga ¿qué nos queda? Pero no, porque la intriga en “Presagios” viene de la mano de la extensión que van a tener estas bromas: ¿se van a quedar ahí o van a convertirse en algo verdaderamente criminal? Y es que Johnny es una bomba de relojería; odia a su madre y desea verla muerta, ¿se atreverá a matarla él? ¿o a hacer daño a alguien, dado que carece de cualquier tipo de empatía?
A mí me parece un enfoque muy original que hace esta novela negra diferente de cualquier otra de este tipo que yo haya leído.
Por otro lado, no es una novela sangrienta, con crímenes horrendos y criminales psicópatas, como también suelen serlo muchas de las novelas negras. Lo que os he relatado son una especie de bromas pesadas, que causan sufrimiento sí, pero que no pueden considerarse del todo ilegales. Imaginaos por un instante: tenéis un bebé en su cochecito y, cuando vais a mirarlo, está totalmente cubierto de sangre? Luego resulta que no es suya, que está bien, que no le ha pasado nada pero esos instantes…, es como para que se os paralice el corazón. Causar a alguien un dolor inmenso es facilísimo, tan fácil como llamarle por teléfono, decir que es el doctor X y que vaya urgentemente al hospital porque su hija ha sufrido un grave accidente con la moto.
La cuestión es que estas “bromas” hacen mucho daño al que la sufre y causan en la sociedad en su conjunto la sensación de que están expuestos, indefensos, que cualquiera puede, en un minuto y con el mínimo esfuerzo, causarles un daño irreparable. Nos hace pensar en lo desprotegidos que estamos.
Finalmente, ya he comentado que, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las novelas negras, el malo no es un malo malísimo. No causa rechazo ni el lector lo odia sino que, más bien, siente pena por él, por lo que ha sido su vida, que le ha llevado a hacer lo que hace…
Respecto a los personajes, es casi más protagonista el malo que el inspector de policía (que protagoniza todas las novelas de la serie). La personalidad del policía no queda totalmente dibujada, pero hay que tener en cuenta que antes que ésta hay otras 9 novelas del inspector Sejer así que se supone que ya es conocido por el lector. Al yo empezar por la última y ser ésta, en este caso, co-protagonizada por el bueno y el malo, no he llegado a “conocer” al personaje, así que será cuestión de leer más novelas de la serie.
El estilo narrativo es sencillo y directo. La novela se lee rápidamente, se devora y deja un buen sabor de boca.
Para concluir, tengo que hacer una mención al final, que no me esperaba. Es un final cerrado, en el sentido de que todo queda resuelto pero no totalmente explicado. No me extiendo más para no revelar nada esencial, pero creo que la autora, si bien no lo ata, sí sugiere lo que verdaderamente pasó.
Conclusión final
La novela me ha gustado sobre todo por el enfoque diferente que tiene. Me ha entretenido mucho y la he leído en un suspiro. No es la mejor novela negra que he leído (prefiero autores como Arnaldur Indridasson o Jo Nesbo por ejemplo) pero sí me ha parecido una buena lectura. Así que la recomiendo.

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